¡Inspírate!

inspirateLa inspiración, menuda compañera. Aparece cuando menos te lo esperas, se va cuando más la requieres, y aunque a veces te saque de quicio, sabes que te guste o no, la necesitas. Como ya he mencionado alguna vez, no podemos depender de los caprichos de la inspiración para ponernos a escribir, del mismo modo que no podemos ignorarla por completo. Si te sientas en el sofá a esperar a que se te encienda la bombilla por arte de magia, te pueden salir canas, y tampoco puedes obligarte a ti mismo a crear una historia a trompicones, con ideas medio hechas y sin el más mínimo impulso de creatividad. Como se suele decir, la virtud está en el término medio.

Esto es tan cierto como que el talento sin esfuerzo no sirve de nada. Hay muchas grandes ideas que aparecen sin más, pero no tomarán forma hasta que no trabajes en ellas. Mentalízate de que una vez te ha visitado la inspiración, el proceso que te queda por delante es largo y costoso.

Ahora bien: ¿Y si la inspiración no te visita? ¿Cómo nos las apañamos para llevar adelante un proyecto si no podemos partir de una buena idea? Vale, es ahí a donde quiero llegar con este post. La inspiración es caprichosa, pero hay algunos sencillos trucos con los que puedes atraerla -o al menos, intentarlo-.

Estas ideas pueden ser útiles para inspirarte en general, no solo de cara a una novela o un relato, sino para cualquier proyecto que tengas en mente. También aviso, como siempre, que son de cosecha propia y por lo tanto no tengo absolutamente ninguna credencial para demostrar su utilidad.

Música, maestro

El arte inspira, y la música es una de esas formas de arte que más gusta a la compañera inspiración. No hace falta que te sientes a escuchar música detenidamente con la esperanza de desentrañar una historia oculta entre las notas. Las ideas llegan cuando menos te las esperas, y muchas veces, lo mejor es dejarte llevar por la música y que en tu mente pase lo que tenga que pasar. Puede que vayas escuchando música por la calle, con los cascos puestos, y de repente tu imaginación produzca un relato magnífico. O puede que estés en casa escuchando música mientras limpias o trabajas, y tu creatividad se acabe disparando sin más. Puede que incluso sea un videoclip lo que termine de inspirarte.

En cuanto al tipo de música, no hay normas que valgan. Escucha lo que te gusta, y tu cerebro hará el resto. Mi consejo es que no escatimes con la variedad de géneros. En todos los estilos de música hay posibles motores de inspiración.

Si tocas algún instrumento, no dudes en usarlo a tu favor. La música es mucho más inspiradora cuando procede de ti.

La meditación es amiga de la inspiración

No sé mucho de meditación, pero hace meses que empecé a dedicar unos minutos al día a esta práctica y la verdad es que estoy muy contenta. Es saludable tanto física como mentalmente. Ayuda a relajar los músculos, descarga las tensiones y es un auténtico descanso para la mente. Y puede que lo que tu mente necesite para inspirarse sea precisamente eso: descansar.

Aunque no consigas dejar la mente en blanco, la meditación te permitirá dispersar las preocupaciones cotidianas durante unos minutos y dejar paso a la creatividad y la imaginación. Puede que la primera vez que medites no consigas nada -ni dejar la mente en blanco, ni inspirarte, ni leches-. Es normal. Si lo consigues a la primera, es que eres un crack. Pero convirtiendo esta práctica en un hábito, lo notarás a largo plazo.

Las buenas historias inspiran más historias

A la gente le ha dado por decir que todo está inventado. Que ya se han hecho todas las películas, se han escrito todos los libros y se han compuesto todas las canciones, y que todo lo que se crea ahora, no es más que un derivado de lo que ya existía. Y cuando me dicen eso, yo pienso “Pero, ¿no ha sido siempre así?”

Seguramente llevamos siglos creando derivados de otras historias. Seguramente solo hay tres o cuatro ideas originales, las más básicas de nuestra existencia, y a partir de ahí el ser humano ha ido evolucionando y remodelando el arte a su gusto. ¿Y qué tiene eso de malo?

Mi consejo es que te empaches de historias. Ve al cine, lee libros, escucha relatos. Llena tu mente de toda clase de introducciones, nudos y desenlaces posibles. Algún día, sin darte cuenta, tu mente creará una historia que, de por sí, es totalmente diferente a las que has vivido hasta el momento. Pero con toda seguridad, tendrá elementos de todas ellas. ¡Y así tiene que ser!

Personas que inspiran

Las cosas más extraordinarias de este mundo proceden del ser humano. Tanto para bien, como para mal. El cine, el teatro y la literatura están llenos de historias fascinantes que en realidad procedían de personas reales. Y el mundo está lleno de personas reales con historias fascinantes que todavía no han sido contadas. ¿Por qué no las cuentas tú?

Es el momento de aprender a escuchar, y así matas dos pájaros de un tiro: mejoras como escritor y como persona. Los amigos, familiares, conocidos y desconocidos que te hablan, pueden aportarte mucho. No estoy diciendo que te apropies de sus historias para convertirlas en una novela (aunque también se hace, y según qué historia y qué persona, no tiene nada de malo; al contrario). Lo que estoy diciendo es que las personas pueden resultar sorprendentemente inspiradoras. Aunque un relato, un sentimiento, un problema, una preocupación o una anécdota, de entrada, no te digan nada, pueden ser el germen de algo mucho mayor. Aprende a leer a las personas entre líneas, y eso te permitirá crecer como escritor y sobre todo, como ser humano.

Basado en hechos reales

Y ya que hablamos de personas y de historias reales, hablemos también de hechos reales. Seguramente has leído o visto relatos que te han parecido apasionantes de por sí, y has alucinado más todavía cuando has descubierto que había una historia real detrás. Al igual que las personas reales con historias fascinantes, los hechos reales y fascinantes están ahí fuera y tú puedes mostrárselos al mundo.

Aficiónate a la historia. Documéntate. Infórmate. Y después, inspírate.

Tu subconsciente puede ayudarte

Hace unas semanas me pasó algo fantástico. Soñé con un pasaje de mi novela (es decir, de la novela en la que estoy trabajando ahora). No me refiero a una escena que había escrito previamente y que luego cobró forma en mi imaginación mientras dormía. No. Soñé con algo que todavía no había inventado, ni había imaginado, y que por lo tanto, no había escrito. Mi subconsciente se encargó de crear por su cuenta. Cuando me desperté, emocionada por lo que me acababa de pasar, no tardé ni un minuto en saltar de la cama y correr a escribir lo que había soñado. Aunque mi novela no ha arrancado aún, sí tengo algunos esbozos y pasajes sueltos que han aparecido en mi cabeza en momentos de inspiración. Y entre ellos, está mi sueño de aquella noche.

Si a mí me ha pasado, le puede pasar a cualquiera. Se dice que Dalí también recurría a las imágenes de su subconsciente para crear sus obras. Así que está demostrado, escritores y escritoras: nuestro subconsciente es una mina de ideas. Ideas que probablemente no aparecerían en momentos de consciencia total, porque tienen ese carácter especial de lo onírico y lo oculto. ¡No las ignores, aprovéchalas!

¿Te han ayudado estos consejos para la inspiración? Si conoces otros métodos o trucos, no dudes en comentar y compartirlos.

 

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4 comentarios en “¡Inspírate!

  1. Pingback: ¡Me he atascado con esta historia! ¿Qué hago? – ESCRITORA DE BOLSILLO

  2. Pingback: Guía para construir una historia, parte I: Decisiones básicas – ESCRITORA DE BOLSILLO

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