Érase Dos Veces: sobre la oportunidad de construir de cero

Ayer fue el Día Internacional contra la Violencia de Género, y por todas partes llovían los mensajes de atención: Hay Salida, Tolerancia Cero, Ni Una Menos, Denúncialo.

Las campañas tienen un objetivo claro: lanzar un mensaje de esperanza y convencer a las víctimas de que actúen. Y aunque ese mensaje es necesario, yo no puedo evitar hacerme siempre la misma pregunta: ¿Por qué siempre abordamos el problema cuando ya ha empezado? ¿Por qué no creamos campañas que traten de evitar el problema de raíz?

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Este año, la imagen más sonada es una mano y el lema, “Ni una menos”.

¿Por qué nos limitamos a convencer a las mujeres de que denuncien el maltrato, cuando también podríamos enseñar a los hombres a que no las maltraten? Sería más difícil, más largo, más costoso; y también, más efectivo.

Construir de cero siempre cuesta más que tapar agujeros

Lo primero que debemos saber es que no se puede eliminar la violencia machista si no se elimina antes el machismo como tal. Y claro, a la hora de hablar de un concepto tan amplio y tan arraigado como el machismo, todo se complica.

Nos hemos acostumbrado a visualizar el machismo como un enemigo externo. Está ahí, no podemos evitarlo, así que tenemos que asumir su existencia y crear medidas que disminuyan su impacto todo lo posible. ¡Nada más lejos de la realidad! Claro que podemos evitar el machismo. No existe por ciencia infusa, existe porque nosotros lo hemos puesto en el mundo. Siglos de tradición, de estereotipos, de discriminación y de educación en la desigualdad han dado lugar a esto. Así que el cambio, el respeto, la igualdad y la educación pueden ponerle fin.

Ya sé lo que estás pensando. Que eso sería un proceso muy largo, caro y difícil. Que requeriría cambiar muchas estructuras que ya están creadas y poner en marcha toda clase de proyectos costosos. Que las medidas de concienciación para denunciar el maltrato tienen un efecto mucho más inmediato.

Lo que tú puedes hacer

Bueno, la realidad es que el proceso de re-educación ya ha empezado en muchos lugares del país. Son iniciativas pequeñas y valientes que, sin embargo, han resultado tener un efecto mucho mayor de lo que podríamos esperarnos. Y a la hora de la verdad, no todo es cuestión de invertir millones en grandes campañas y empezar de cero. Hay pequeños gestos que todos podemos hacer y que dan grandes frutos. Aquí, algunos ejemplos:

  • Deja de decir que los hombres no lloran porque llorar es de débiles. Con eso, estás mandando al mundo un mensaje muy peligroso: que la mujer es la que sí puede llorar. Que la mujer es débil.
  • Deja de vestir a tu hijo de azul y a tu hija de rosa. Hay más colores. Y muy bonitos. Te lo prometo. Prueba.
  • Deja de comprar camiones de juguete para tus sobrinos y muñecas para tus sobrinas.
  • Deja de perpetrar dichos como “Los que se pelean, se desean”, que enseñan a los pequeños desde muy pronto que la violencia puede estar ligada al amor.
  • Deja de utilizar expresiones como “Nenaza” para insultar a los chicos. ¿Te acuerdas de que te he dicho que hay más colores? Pues también hay un montón de insultos que no denigran a ningún género. ¡De verdad!

Empieza a plantearte las cosas por lo que son y no por lo que representan. No hay cosas de hombres y cosas de mujeres. No hay películas de hombres y películas de mujeres. Ni deportes de hombres y deportes de mujeres. Ni profesiones de hombres y profesiones de mujeres. De verdad. Hazte a la idea. Si creemos que los hay, es porque años de estereotipos y prejuicios nos han convencido de ello. Pero la realidad nos demuestra cosas totalmente diferentes a diario, y si no las vemos, es porque no queremos.

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Los estereotipos no nacen, pero se hacen muy temprano.

Lo que otros ya están haciendo

Aparte de esos pequeños gestos que he mencionado, existen muchos otros proyectos que impulsan el cambio desde cero.

Y aquí quiero hacer una mención especial a Érase Dos Veces.

Érase Dos Veces es una serie de cuentos infantiles clásicos a los que se ha dado un buen giro argumental. Se trata de títulos típicos como Cenicienta, Blancanieves o La Sirenita, pero con un mensaje totalmente diferente.

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Estas son las pequeñas maravillas que ha creado Érase Dos Veces.

En Érase Dos Veces, Blancanieves no es la más bella del reino y Cenicienta no quiere ir al baile con zapatos de cristal. El mensaje que llega a quien lo lee está basado en la igualdad, la independencia, la justicia y la tolerancia. No hay sexismo ni violencia, y la historia se disfruta a otro nivel.

Partiendo de una base tan sencilla como un cuento que se re-escribe, dejamos de enseñar a los niños ideas como que las princesas esperan y los príncipes actúan, que la belleza es lo más importante o que la mala siempre es la bruja. En Érase Dos Veces, el/la protagonista tiene todo el poder de decisión que le corresponde, los personajes no están sujetos a estereotipos y la moraleja que se llevan los peques es totalmente diferente.

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Blancanieves ha decidido que lo de ser princesa no le va.

Con este tipo de iniciativas, enseñamos a las futuras generaciones a respetar al sexo opuesto y a evitar los prejuicios de género. En este caso, solo son cuentos, pero ¡ay, lo que puede hacer un cuento! La literatura es poderosa, eso no lo dudes.

La educación es el principio de todo

Hoy he hablado de machismo, pero la verdad es que la idea de instaurar el cambio desde el principio se puede aplicar a muchísimos ámbitos. Si me apuras, me atrevería a decir que cualquier tipo de discriminación procede de una educación mal recibida. Y cuando digo educación, me refiero a todos los tipos: la que recibes en casa, la que recibes en el colegio e incluso la que recibes ya en la universidad. Hay lapsos de tiempo que son clave en la vida de las personas; la niñez sobre todo, pero también lo que viene justo después. El mundo tiene muchas oportunidades a lo largo de nuestro crecimiento para transformar nuestra forma de pensar. Puede que para mí o para ti ya sea tarde (aunque yo soy de las que piensan que nunca es tarde para nada). Lo que está claro es que no es tarde para las futuras generaciones. Y recuerda que con la educación empieza todo.

 

¿Qué me dices? ¿Re-escribimos el cuento? 🙂

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2 comentarios en “Érase Dos Veces: sobre la oportunidad de construir de cero

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