¡Me he atascado con esta historia! ¿Qué hago?

8 consejos para seguir adelante cuando te has bloqueado

MoulinRouge

Cuando empezaste a escribir, lo tenías clarísimo. Tenías una idea, un desarrollo, una inspiración. Te pusiste a ello y la historia fue cobrando vida. Y aquí estás, de repente, mirando tu obra, preguntándote cómo seguir, asqueado de tus últimos intentos y desconcertado ante tu atasco.

¿A quién no le ha pasado?

El bloqueo del escritor es todo un clásico. Tanto para crear algo nuevo desde cero como para continuar con lo que ya hemos empezado, los escritores corremos el riesgo de enfrentarnos a este pequeño demonio en algún momento. De hecho, hay todo un artículo en Wikipedia hablando de este problema y del temido Síndrome de la Página en Blanco. Si está ahí, será que ya le ha pasado a más de uno, ¿no?

Si eres escritor, supongo que no hace falta que te explique lo desagradable que es la sensación de que tu mente se ha atascado; de que quieres seguir y no puedes, o de que todo lo que te sale es basura. No tengo la solución milagrosa al bloqueo del escritor, pero sí puedo darte algunos consejos -de esos que a veces funcionan y otras veces no- para paliar los efectos de esta pequeña fiebre.

Voy a centrarme en aquellas ideas que pueden ayudarnos a seguir avanzando con una historia que ya hemos empezado y en la que no conseguimos seguir (ya sea un relato, una novela, un guion…)
Si por el contrario, lo que necesitas son consejos para ese bloqueo inicial que sentimos cuando todavía no hemos empezado a crear y estamos sin ideas, puedes echarle un vistazo a ¡Inspírate!

Pero hoy, lo que nos ocupa son las historias atascadas.

Los motivos para atascarse con una historia que ya has empezado a escribir pueden ser muy diversos: desde lo más personal hasta lo más banal, pasando por el puro agotamiento creativo que supone tener a tu cerebro constantemente generando ideas ficticias. Algunas causas son muy difíciles de afrontar -si estás atravesando un momento personal muy duro, es probable que mis consejos te suenen a broma-, pero otras suelen ser cuestión de ganas. ¿Vamos a por ellas?

1. Desconecta

A lo mejor, el motivo por el que estás atascado es que llevas demasiado tiempo y energía empleados en esa historia. Incluso cuando estás haciendo lo que más te apasiona, el cerebro puede agotarse y a veces necesitas tiempo para ti. Abandona tu historia temporalmente (no sufras, la volverás a ver) y ponte a hacer algo que no tenga nada que ver con escribir. Ve al cine, haz algún deporte que te guste o simplemente tómate un café con un amigo. Esta desconexión puede durar unas horas o un par de semanas, dependiendo de lo grande que sea tu bloqueo y de cuánto necesites descansar.

2. Re-conecta

Este consejo es para aquellos que un día aplicaron el consejo número 1 y les gustó tanto que no volvieron. Puede que en su momento te atascases, decidieses parar y hayas estado todo este tiempo dando por hecho tu bloqueo, cuando en realidad, ni si quiera has vuelto a intentarlo. Sacar tiempo para ti es muy importante, pero no llegarás a superar el bloqueo del todo si no te pones delante de la historia en algún momento. Sí, sé lo que estás pensando: “No se me ha ocurrido nada nuevo, por eso no he vuelto a escribir”. Déjame que te diga que esa excusa, a tu historia, no le vale. Ponte delante de tu obra y dale un buen repaso, que lo del cine y el café está bien cuando necesitas descansar, pero tampoco hay que pasarse.

3. Repasa tus básicos

Con los “básicos”, me refiero a todo aquello que tenías claro cuando empezaste a crear la historia: los protagonistas, los acontecimientos principales, el final, el contexto, el género. Está claro que de algo tuviste que partir, y si en su momento esas ideas básicas sirvieron para crear algo desde cero, ahora pueden salvarte el día. Vuelve a leer tus primeros apuntes, piensa en algún detalle que te gustaría cambiar o baraja utilizar lo que en su día descartaste.

Por otra parte, puede que el motivo de tu bloqueo sea precisamente que te falta algún básico. ¿Dejaste algún hueco importante en la trama que creaste en su día? ¿Te faltan personajes y no te habías dado cuenta hasta ahora? ¿Tenías lo suficientemente claro el género que querías tratar antes de ponerte a escribir?

Nunca es tarde para responder a estas preguntas y completar lo que empezaste hace tiempo.

4. Sigue escribiendo

No me odies por este consejo. Sé que decirte “¿Estás bloqueado? ¡Pues escribe!” es como decirte “¿Estás cansado? ¡Pues corre!” o “¿Estás empachado? ¡Pues toma este donut!”. Pero de verdad, este consejo es más útil de lo que parece. Tengo un amigo que se obliga a escribir siempre que se lo propone, independientemente de si está inspirado, de si le apetece o de si lo que le sale es bueno o malo. Él suelta ahí lo que sea, y si le gusta, bien, y si no, ya lo cambiará. Pero seguir escribiendo, sea como sea, le permite avanzar poco a poco y no bloquearse ante nada.

Prueba a continuar tu historia con lo primero que te venga a la cabeza, aunque te parezca lo más cutre del mundo. Si quieres, utiliza una fuente o un color distinto, para asegurarte de distinguirlo del material “bueno” que tenías hasta ahora. Pero no lo borres, deja lo que escribas como si fuera la continuación oficial. Puede que dentro de unos días lo leas  y ya no te disguste tanto, o puede que te sirva de base para re-escribir lo mismo en versión mejorada.

A veces, el único motivo por el que estamos bloqueados es que nos sentimos inseguros, y nos convencemos a nosotros mismos de que cualquier cosa que vayamos a escribir será un desastre. Ponte a prueba, escribe ese desastre, y quizá te sorprendas a ti mismo. 

5. Cambia de aires

¿Escribes siempre encerrado en tu habitación, con la música a tope y aislado del mundo? A lo mejor es eso lo que te ha bloqueado. Prueba a irte a escribir a una cafetería, o llévate el cuaderno al parque y a ver qué se te ocurre. Romper un poco con tu rutina de escritura habitual podría ayudarte a romper también ese bloqueo.

6. Escribe otra cosa

No, no estoy repitiendo consejo. Sigo hablando de escribir, pero esta vez no tiene nada que ver con tu historia. Aléjate de ese argumento en el que te has atascado y ponte a escribir algo que no tenga nada que ver: una reflexión, un artículo, un poema, una descripción o un texto aleatorio con lo que te venga a la cabeza. Hay momentos en los que lo único que necesitas es demostrarte a ti mismo que puedes seguir escribiendo, de una manera u otra. Una vez hayas superado ese bloqueo psicológico inicial, te costará menos enfrentarte al atasco de tu historia. Además, cambiar de tercio con la temática o el género de lo que escribes, puede ayudarte a descansar la mente sin desconectar del todo la imaginación.

7. Haz un cambio radical

Si después de repasar tus básicos (consejo número 3), sientes que esa historia ya no te dice nada más, a lo mejor lo que necesitas es darle un giro total al argumento. Piensa en algo descabellado que nunca te habías planteado introducir en tu historia, o mete algo completamente nuevo que no tenga nada que ver con tu idea inicial. Esto no solo te ayudará a superar el bloqueo sino que podría ser la chispa de todo un hilo argumental que no tenías hasta ahora y que será una nueva aventura para ti.

Al igual que a veces nos bloqueamos por sentirnos inseguros, hay momentos en los que lo que pasa es que estamos aburridos. Llevamos demasiado tiempo rumiando el mismo argumento y al final no nos transmite nada. Un cambio radical o un elemento diferente podría salvarte de la monotonía y, de paso, del atasco.

8. Deja que tu cerebro reciba

A todo escritor que se precie, no solo le gustará crear historias: también le gustará presenciarlas. Puede que tu cerebro esté agotado de tanto generar ideas y lo que necesite sea recibir algo nuevo que ya haya creado otra persona. Dedica más tiempo a leer, a ver películas y series, o a ir a un museo o al teatro. Deja que tu mente absorba todo el arte que esté a tu disposición y que tu cerebro se alimente con ello. Quizá te aporte ideas nuevas o quizá no, pero en cualquier caso, nuestra mente también necesita divertirse.

9. Sal de tu zona de confort

Este consejo se repite muchísimo hoy en día, y parece que podría aplicarse para cualquier cosa que te pase en la vida.

¿Estás deprimido? Sal de tu zona de confort.
¿No sabes qué carrera estudiar? Sal de tu zona de confort.
¿Tienes hambre? Sal de tu zona de confort.
¿Te duele el dedo del pie? Está claro que necesitas salir de tu zona de confort.

No quiero caer en los tópicos, pero es que, para qué engañarnos, el maldito consejo tiene toda la razón. ¡Salir de tu zona de confort funciona!

Si el bloqueo ha llegado a tal nivel que nada de lo que te propongo te sirve, prueba con una medida más radical. Vete de viaje unos días, empieza a pasear por algún barrio que no conozcas o haz alguna cosa que hasta el momento te diese mucho miedo. Parece una tontería, pero superar un bloqueo emocional como el que nos ponemos nosotros mismos al no enfrentarnos a nuestros miedos, puede permitirnos superar un bloqueo creativo a lo grande. Además, en cualquier caso, vivirás una experiencia diferente y eso nos viene bien a todos.

Hasta aquí, los consejos más sencillos que puedo darte para superar tu atasco. Sé que hay muchas más ideas, y estaré encantada de leerlas si te animas a ponérmelas en los comentarios. Para esto (como para la mayoría de las cosas en el arte) no hay solución exacta, y todos podemos aportar nuestro granito de arena para seguir luchando contra el temido bloqueo.


NOTA: He estado trabajando en una entrada un poco larga en la que intento recoger todas las pautas y consejos para crear una historia desde cero, orientada sobre todo a aquellos que no lo han hecho nunca. Aunque parece algo muy básico, me está llevando más tiempo del que pensaba, pero espero que la tengáis por aquí muy pronto 😉 

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Un comentario en “¡Me he atascado con esta historia! ¿Qué hago?

  1. Pingback: Guía para construir una historia, parte III: Argumento – ESCRITORA DE BOLSILLO

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