Los que eligen estar solos

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La soledad está infravalorada.

En serio.

Por algún motivo, la sociedad se ha acostumbrado a asociar esa palabra a la tristeza, a la amargura, y sobre todo, al fracaso. Porque alguien no elige estar solo. “Se queda” solo. 

Esta es la idea que nos han transmitido durante siglos, no sé muy bien por qué. Quizá se deba a eso de que el ser humano es un “animal social”, y por lo tanto todo lo que se salga de ese concepto de “social” implica algo negativo. O quizá haya toda una construcción de mentalidad mucho más compleja cuyos engranajes se me escapan. La verdad es que no me importa mucho.

El caso es que yo nunca me he sentido identificada con esa idea. Por eso digo que la soledad está infravalorada.

Porque uno sí puede elegir estar solo. Y me refiero a estar solo en todos los sentidos que se te puedan pasar por la cabeza: vivir solo, trabajar solo, o pasar solo una tarde de sábado. Estar solo, en general.

La soledad, por muy fea que nos suene esa palabra, tiene un montón de cosas positivas para algunas personas. Y lo digo con tanta seguridad porque yo soy una de esas personas.

¿Me pasa algo?

“Introvertido” se llama, por lo visto. Hasta hace poco, yo ni si quiera le había puesto nombre. Y he de admitir que durante muchos años, sobre todo en mi adolescencia y mis primeros años de universidad, pensaba que me pasaba algo raro. Porque querer estar sola, aunque solo fuera en ciertos momentos del día o en ciertos días de la semana, no era lo más habitual en mi entorno. O si lo era, todos los que lo sentían se callaban, como yo.

Llegué a hacer cosas tan absurdas como decir a la gente que no podía salir porque estaba super ocupada o porque tenía algo muy importante que hacer, cuando mi único plan era quedarme en casa viendo una película o leyendo. Vamos, que mentía.

También me obligaba a ir a ciertos planes porque eran “planazos”, y a todo el mundo le apetecía muchísimo ir, así que, ¿cómo no iba a ir yo? ¿Y si me estaba perdiendo algo importante?

Y luego, mientras estaba allí, en vez de disfrutar del ambiente, yo pensaba en mis libros, y en mi cama, y en esa película que ponían esa noche en la tele y que no parecía nada del otro mundo, pero que seguro que era mejor que estar en ese local abarrotado con esa música insufrible.

Y volvía a preguntarme si me pasaba algo raro.

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Pues no, resulta que no me pasa nada

Lo bueno de crecer es que poco a poco te vas dando cuenta de que no te importa tanto lo que piensen los demás. Y dejas de preguntarte si te pasa algo raro, porque prefieres cuidarte a ti misma te pase lo que te pase. En algún momento de los últimos años, no sabría decir cuándo, decidí que me daba exactamente igual si todo el mundo quería salir y yo prefería quedarme sola en casa alguna vez.

Y empecé a disfrutar de la soledad.

A día de hoy, ocasionalmente, cuando me lo pide el cuerpo y cuando me lo permite la agenda, marco un día en el calendario al que yo denomino “Día Para Mí”. Ese día no quedo con nadie. Si salgo o no, es cosa mía. Puedo ir al gimnasio, salir o correr, ir a tomarme algo o dar una vuelta, pero lo haré sola. La mayoría de las veces acabo quedándome en casa, reparto mis horas entre los libros y el ordenador, y no me muevo de la cama.

Sí, es verdad, me estoy perdiendo cosas ahí fuera. Esas horas podría dedicarlas a disfrutar de la compañía de mis amigos, a correrme una buena juerga o a salir a cenar con mi pareja; pero me las paso en casa, leyendo, viendo películas o series, jugando a videojuegos o escribiendo. Sola.

Y me encanta.

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Lo cierto es que aunque sé que me puedo estar perdiendo cosas, no siento que esté perdiendo el tiempo. Para mí, disfrutar de la vida es viajar, ver el mundo, conocer gente, reírte mucho, aprender y moverte. Pero también lo es sumergirte en un buen libro, emocionarte con una película y sobre todo, sobre todo, escribir. Así que para mí, esos planes forman parte de vivir la vida.

Y son planes que de vez en cuando, disfruto mucho más si los hago sola.

Además, no solo es que disfrute de la soledad, sino que la necesito para recargar energía.

Esa expresión me encanta: Recargar Energía. La descubrí el mismo día que entendí el auténtico significado de la palabra “introvertido”. Estaba leyendo un artículo sobre el tema, y el texto decía algo así como “Los introvertidos necesitan tiempo a solas para recargar energía”.

Jamás lo habría expresado mejor. Necesito tiempo a solas para recargar energía.

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A medida que esto se va dando a conocer y la sociedad va tomando conciencia de que no todos somos iguales, y de que existe un porcentaje importante de la población que tiene una forma diferente de disfrutar de su tiempo, lo de ser introvertido o querer estar solo va pareciendo menos raro a ojos del resto. Y supongo que en los próximos años, cada vez serán menos los chicos y chicas que de adolescentes se pregunten si les pasa algo en la cabeza por no querer salir a correrse una juerga con sus amigos.

Poco a poco, nos iremos dando cuenta de que cada uno es como es (fíjate qué realidad tan simple, y sin embargo, tan difícil de asumir para muchos de nosotros).

Cómo es “querer estar solo”

Para los introvertidos, la soledad no es un fracaso. Es, la mayoría de las veces, una elección. Y eso no implica en absoluto que no nos guste la gente (¡Me encanta la gente, en serio!), ni que los días en que elegimos estar solos sea porque nos pasa algo o estamos de mal humor. Nada más lejos de la realidad. Es simplemente que de vez en cuando, necesitamos estar con nosotros mismos.

La soledad te permite ver las cosas con perspectiva. Te da tiempo para reflexionar o para desconectar -lo que necesites-, y sobre todo, te ayuda a conocerte a ti mismo. Sin mis primeros ratos de soledad, probablemente yo nunca habría descubierto lo mucho que me gusta escribir. Tampoco me habría aficionado a los libros, y siento que en ese sentido me habría perdido muchas cosas que me encantan. Es en mis ratos de soledad cuando tengo la oportunidad de hacerme muchas preguntas que el resto del tiempo ni me planteo, de pensar con perspectiva en todo lo que me rodea y de ser yo misma sin condicionantes. La soledad te permite percibir el mundo con otros ojos.

¿Significa esto que las personas introvertidas quieren estar siempre solas?

Para nada. A mí me gusta la gente, me gusta salir con mis amigos a tomar una caña, me gusta hacer planes con mi pareja y me gusta dedicarle tiempo a las personas que me importan. Y cuando lo hago, es porque me apetece y porque voy a disfrutarlo. La única diferencia es que mientras para los extrovertidos, estar rodeados de gente es un chute de energía, para los introvertidos es todo lo contrario. Lo disfrutamos, pero nos desgasta poco a poco. Y al final, para descansar, necesitamos ese ratito de soledad que nos deje recargar energía.

Probablemente, por mucho que yo sepa disfrutar de mi soledad, si me pasara meses sola y aislada sin contactar con nadie, acabaría deprimida y hasta las narices. Porque por algo se dice que el ser humano es un animal social, aunque yo esté en contra de que se lleve el concepto hasta el extremo de demonizar la palabra soledad.

Así que si pudiera volver al pasado y hablar con la Lara adolescente que se obligaba a salir de casa preguntándose si tenía algún cable cruzado, le diría: “No. No te pasa nada. Solo eres introvertida. Y le pasa a muchísima gente. Así que deja de flipar, y quédate en casa si te apetece.”

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Añado que tampoco debemos confundir el concepto de introversión con el concepto de timidez. No es lo mismo. La timidez está más relacionada con el miedo a las relaciones sociales y con la inseguridad, y es algo que se aconseja superar para que no afecte a tu día a día. La introversión no constituye algo que tengas que cambiar en tu forma de ser, ya que el introvertido puede desenvolverse entre la gente sin problemas cuando quiere. Al ser introvertido, eliges deliberadamente evitar ciertas situaciones sociales por preferencia, no porque tengas miedo de las mismas.

Una de las razones por las que escribo esto -aparte de porque me ha salido sin más, para qué te voy engañar- es que quizá haya algún lector que se haya sentido un poco como esa adolescente que flipaba y no sabía por qué. Y a lo mejor, del mismo modo que yo un día leí un artículo y me sentí aliviada al ver que querer estar solo era lo más normal del mundo, este podría ser un texto de alivio para algunas personas.

El Indicador de Myers-Briggs

Aquí viene probablemente la parte más útil de todo el texto. Cuando dejo de contarte mi vida y te proporciono una herramienta interesante que sí puedes utilizar.

Si todavía te estás preguntando si tú eres un poco así o un poco asá, puedes echarle un vistazo al Indicador de Myers-Briggs, un test de personalidad creado para calificar tus preferencias personales. Aparte de clasificarte en introvertido o extrovertido, te servirá para identificar mejor tu forma de percibir la información (sensación/intuición), tu toma de decisiones (pensamiento/sentimiento), y el modo en que actúas con el mundo exterior (calificación/percepción). Se ve muy técnico tal y como lo describo, pero te puedo asegurar que cuando lo hagas y leas el resultado, te parecerá muy sencillo. Puedes acceder a un test de este indicador en la web 16personalities.

A mí me salió INFJ (Introversion-Intuition-Feeling-Judging), que por lo visto es el colmo de las personalidades introvertidas, ya que representa menos del 1% de la población. A lo mejor por eso me comía tanto la cabeza en mis prematuras reflexiones de adolescente.

¡Te animo a que lo hagas y compartas por aquí tu resultado!

En cuanto a las viñetas que he usado para este texto, una es de Sarah Andersen -cuyo arte ya he usado en otras entradas-, la del final es de Agustina Guerrero, y las demás vienen nada menos que de otro INFJ: Aaron Caycedo-Kimura, que tiene una web en la que expresa, a través del arte, cómo es precisamente la personalidad INFJ. Tenía que mencionarlos a los tres porque su trabajo me encanta y siempre me saca una sonrisa -aparte de sentirme muy identificada-.

¿Y tú? ¿Eres de los que disfrutan de la soledad?

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9 comentarios en “Los que eligen estar solos

    1. ¡Me la apunto! Gracias por la recomendación, tiene muy buena pinta 🙂
      Me alegro de que te haya gustado y te hayas sentido identificado, se ve que somos más de lo que parece 🙂
      ¡Y muchas gracias por comentar!
      ¡Un saludo!

  1. Me he sentido super identificada con este post. En el colegio sufría porque me tocaba a veces, hacer planes que no quería simplemente por no levantar “sospechas”. En la universidad fue más fácil, porque encontré mucha gente que igual les gusta la soledad.

    Aunque también es cierto que la soledad es adictiva, te acostumbras y después hasta te sientes raro en compañía. Personalmente creo que nada en exceso es bueno.

    Pero cuando realmente disfrutas la soledad, aprendes a valorar muchísimo más los momentos que pasas en compañía de alguien. Aprendes a darle importancia a esa persona que te está dedicando tiempo, pues tú ya sabes lo valioso que es. ¡Saludos!

    1. Yo no lo habría expresado mejor. Es verdad que nada es bueno en exceso, pero si te repartes el tiempo y aprendes a disfrutar de la soledad, también disfrutas mucho más del tiempo que pasas con otras personas.
      ¡Es una muy buena forma de verlo!

      Muchas gracias por tu comentario 🙂
      ¡Un saludo!

  2. enrique

    Ahhhhh……cuando estamos solos-nos viene un “loco deseo”de estar acompañados…..pero ….por un rato-nada màs!!!ese rato puede ser de horas y/ò dìas……creo que es un “estado”-y dura todo el tiempo que tenemos ganas.
    Saludos-Kike

    1. ¡Hola, Enrique! Qué fallo, no había visto tu comentario. Sí, puede ser un estado, pero la verdad es que yo cuando estoy sola porque así lo decido, lo disfruto mucho 🙂 Y cuando me apetece estar acompañada, por supuesto, hago lo que puedo por estarlo. ¡Un saludo!

  3. Lalala

    Yo también soy una infj 🙂 somos gente “compleja” no en un sentido negativo de la palabra. Simplemente somos personas complejas, a las que nos gusta pasar tiempo a solas pero que al mismo tiempo nos interesan mucho las personas. Sensibles, empáticos y profundos, y también con mucha capacidad analítica y de ver “más allá”. Para mi es difícil a veces sentirme totalmente comprendida al dar una opinión, por ejemplo, porque hay mucho detrás de ella.

    1. ¡Lo has definido muy bien! Me gusta que dentro del concepto de INFJ entren tanto la sensibilidad y la empatía como la necesidad de pasar tiempo a solas. Eso significa que no es que seamos fríos o no nos guste la gente, todo lo contrario. Demuestra que una cosa no quita la otra 😉

  4. Paola E

    Gracias por esta narrativa. Solo hay qie aceptarae y gozar li que uno es.todas las historias coinciden que de jovenes nos sentiamos raros porque socialmente es peeferible decir que estas enferma del estomago a decir que quieres pasarla bien contigo mismo estando solos. Y somos muy preocupados por los demas! Pero nos agita tanto ruido y vla bla innecesario ! Un abrazo a todos. GRACIAS

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