Hakuna Matata

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Hace unos días, estuve en una charla impartida por una misionera congoleña que venía a hablarnos de su experiencia en Camerún. La charla iba orientada, sobre todo, a la situación de las mujeres en el norte del país (eso da para otro texto entero y de varias páginas), pero hubo también una reflexión importante sobre las diferencias culturales en general.

Si nos ponemos a hablar de las diferencias culturales que hay entre un país como España y un país como Camerún podemos pasarnos horas escribiendo, porque allí todo es radicalmente diferente a lo que conocemos aquí: la forma de comer, la manera de trabajar, el modo de vivir la religión, las tradiciones, el concepto de familia, etc.

Sin embargo, de todo el recorrido por los choques culturales, lo que más me hizo reflexionar fue, simple y llanamente, su forma de ver la vida. Ya no solo en Camerún, sino en muchos otros países de África. Allí, la concepción del tiempo, de la vida, del pasado, del presente y del futuro, es completamente distinta a lo que nosotros conocemos.

Y tengo que decirlo: también parece mucho más saludable.

En la charla, otra mujer, que fue la que organizó la charla y que también había trabajado en Camerún, nos definía la mentalidad occidental de forma muy efectiva. Para empezar, en nuestra sociedad, la culpabilidad es una constante. No sabría decir a qué se debe esto, pero es así: tendemos a machacarnos de culpa, tanto a nosotros mismos como a otras personas. Por lo que debimos hacer y no hicimos, por lo que otros nos hicieron, por nuestros errores y nuestros fracasos, por los errores de otros. Es un círculo peculiar, porque en la mayoría de los casos, culparnos o culpar a otros no hace desaparecer el error ni nos ayuda a solventarlo. Solo nos sirve de castigo.

A esto se une una necesidad casi patológica de control por lo que nos sucederá en el futuro. Desde muy temprana edad, nos obligamos a tenerlo todo claro y a planificar los pasos que realizaremos para conseguirlo. Porque ese es el “Camino al Éxito”. Y, si bien como fórmula para perseguir nuestras metas resulta muy efectiva, a veces la llevamos a tales extremos que nos acabamos cargando nuestro presente. Porque el plan se convierte en control, y el control se acaba convirtiendo en ansiedad por el futuro.

Por ello, se dice que en la sociedad occidental, los problemas como la depresión o la ansiedad son particularmente frecuentes. La depresión por atarnos al pasado, y la ansiedad por controlar el futuro. Y tanto la depresión como la ansiedad acaban llenando nuestro tiempo y haciendo que nos perdamos el presente.

Tal y como contaban en la charla, en Camerún (y en gran parte de África), la mentalidad es totalmente diferente. No hay culpabilidad, ni propia ni ajena, por los errores que se cometieron en el pasado y que ya no tienen solución. No hay obsesión por lo que pasará mañana: como ellas nos decían, en pocas palabras, “Dios proveerá”. Todo lo que hay es el momento presente, este instante que me pertenece y en el que puedo elegir si disfruto de él o lo dedico a pensar en lo que pasará o en lo que ya pasó. En esa cultura, tan distinta a la nuestra, siempre eligen disfrutar del momento.

Según nos lo describían estas mujeres, parecía lo más sencillo y lógico del mundo. ¿De qué me sirve preocuparme por algo que ya dejé atrás o por algo que ni si quiera ha llegado, si todo lo que tengo seguro es este momento y puedo disfrutar de él?

Es tan simple en la teoría que duele pensar que en la práctica nos resulte tan complicado.

Curiosamente, en Occidente, es una perspectiva que se está poniendo muy de moda en las terapias de autoayuda y entre los gurús de la felicidad de hoy en día. Está muy relacionado con el famoso Mindfulness, y es un método en auge para luchar contra problemas como la ansiedad o la depresión. Es decir, que aquí hablamos de ello como si fuese la última técnica super innovadora para la felicidad, y en África llevan haciéndolo toda la vida. Toma ya.

Al final, resulta que nos teníamos que haber tomado mucho más en serio a Timón y Pumba cuando decían eso de “Hakuna Matata!

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Un comentario en “Hakuna Matata

  1. Buenísima tu entrada y muy interesante la reflexión.
    Lo que ocurre es que yo creo que cuanto más avanzada está una civilización es inevitable ese control de pasado, presente, futuro.
    Tampoco hay ansiedad ni depresión en Asia, por ejemplo, porque excepto en algunos países, se vive el día ya que apenas hay seguridad.
    Es decir, que creo que debemos aprender estas básicas de nuestros amigos africanos pero que se debe entender, desde mi humilde punto de vista, que su sabiduría no se debe a un concepto más elevado que el nuestro sino a una falta de recursos que les hace centrarse en el presente ya que su día a día es mucho más duro que el nuestro.
    Me encantó tu articulo ¡¡

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