Guía para construir una historia, parte I: Decisiones básicas

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Llevo tiempo queriendo publicar una entrada en la que pudiera condensar los aspectos más importantes que un escritor debe tener en cuenta a la hora de crear una historia. Después de mucho investigar y tomar nota de medios, páginas y autores profesionales, he conseguido elaborar esta pequeña guía que se dividirá en tres entradas. 

Antes de empezar, debes saber que no existe un orden establecido para abordar los diferentes aspectos de una historia. Algunos escritores empiezan creando los personajes y elaboran lo demás en base a ellos, otros adaptan sus personajes a una trama que ya tienen pensada. Hay quien decide el tipo de narrador después de haber desarrollado la idea y hay quien ya lo tiene claro desde el principio. No te pongas límites ni intentes ceñirte a un esquema cerrado, porque el proceso creativo debe ser siempre libre. Esta guía pretende servirte de apoyo y ayuda en el caso de que no sepas cómo abordar el trabajo o para esos momentos en los que te has atascado, pero no puede suponer una obligación ni un obstáculo. El orden en que aparecen las entradas es aleatorio y lo he elegido sin un criterio fijo: tú puedes abordar cada aspecto con total libertad.

En esta primera parte, veremos las decisiones más básicas que tienes que tomar a la hora de ponerte a escribir, tales como el tiempo en el que se desarrolla, el tipo de narrador o por supuesto, la idea inicial.

¡Vamos a por ello!

El primer paso: la idea

La idea de la que partirá tu argumento es lo primero que tienes que tener claro. Como sabrás, la inspiración es caprichosa y tener una buena idea suele ser algo bastante espontáneo. No hay trucos infalibles para que tu mente produzca ideas originales. Por lo tanto, eso es algo que tendrá que salir de ti.

En cualquier caso, es importante que sepas cuidar las ideas que tienes de cara a desarrollarlas en el futuro. Por eso escribí, la semana pasada, un texto con 4 cosas que debes saber para cuidar e impulsar tus ideas como escritor. Puedes echarle un vistazo como paso previo a aprender de esta guía.

Por otra parte, si lo que te falta es inspiración, estimularla es un proceso mucho más difícil -y a veces, frustrante-. Pero eso no significa que no haya nada que puedas hacer para favorecer que te visite tu musa. Ya hablé de ello hace tiempo en ¡Inspírate!, así que quizás te resulte útil.

Decisiones básicas para la historia

Si tienes la idea, ya has avanzado más de lo que piensas. Pero aún te queda mucho por hacer. Independientemente de si lo haces al principio o al final del proceso creativo, hay una serie de decisiones básicas que tendrás que tomar para aplicarlas al argumento. Tenlas presentes.

Género

Una vez tienes clara la idea y el tratamiento que vas a darle a la misma (aunque sea en un sentido muy general), seguro ya tienes una noción aproximada de cuál será el género que corresponda a tu historia.

Algunos autores eligen el género antes de ponerse a crear la trama -así saben qué perspectiva y qué estilo van a darle a la narración- y otros dejan que sea la propia idea la que defina cuál acabará siendo el género. Evidentemente, tienes total libertad para recurrir a cualquiera de estos criterios, pero yo prefiero el segundo: dejar que la idea construya el género por sí misma.

La experiencia me ha enseñado que intentar ceñirte a un género cerrado puede suponer un límite o un obstáculo en ciertos momentos del proceso. Sin embargo, si dejas que la historia fluya y que el género se defina solo, tendrás un relato auténtico y te librarás de algunos quebraderos de cabeza. Eso no significa que puedas olvidarte por completo de la elección del género hasta el final: es recomendable que tengas una idea, aunque sea aproximada, para que te sirva de guía en  caso de dudas.

Tienes todo este tema mucho más elaborado así como una lista de los géneros más frecuentes, en Cuestión de Género.

Narrador

El narrador es, literalmente, la voz de tu historia. Es importante que tengas claro desde qué perspectiva se va a relatar la trama, porque este aspecto será parte de la esencia de lo que has creado. Cuando eliges un tipo de narrador, debes saber también cómo va a tratar la información: qué va a contar, qué va a emitir, y cómo y cuándo lo va a contar.

Como ya imaginarás, incluso en las decisiones más básicas de la historia puedes innovar y echarle tanta imaginación como quieras. Un buen ejemplo en este caso es el de La Ladrona de Libros, cuya trama está contada en primera persona por la Muerte. No te cierres a nada, pues de tu originalidad pueden salir grandes cosas. Aún así, y solo como guía, aquí tienes los tipos de narrador más frecuentes y básicos:

  • Narrador omnisciente: Es la forma más básica y tradicional de narración. El narrador omnisciente no forma parte del argumento en sí mismo, sino que lo relata todo desde fuera. Por lo tanto, habla siempre de los personajes en tercera persona. La principal característica de este tipo de narrador es que lo sabe todo sobre la historia y sobre sus protagonistas, y puede explicarlo con detalle.
  • Narrador equisciente: También funciona en tercera persona y es muy similar al omnisciente, con la salvedad de que no lo sabe todo sobre todos los personajes, sino solo sobre uno. Todo lo que nos puede aportar con objetividad el narrador equisciente es lo que le sucede a ese personaje al que sigue, lo demás serán meras suposiciones o sugerencias. Por lo tanto, su capacidad de narración es más limitada que en el caso anterior. A pesar de ello, el narrador equisciente tiene la ventaja de que resulta mucho más humano por identificarse con un solo personaje, y permite aportar mayor empatía.
  • Narrador protagonista: Al contrario de los otros tipos mencionados, este narrador funciona en primera persona. Es el tipo de narración que elegimos cuando contamos una historia con la voz del protagonista. Es, probablemente, la opción que más empatía y cercanía implica entre lector y personaje, aunque también limita mucho la narración, ya que no permite contar nada que no vea o sienta el protagonista.
  • Narrador testigo: Es muy similar al narrador anterior, pero en este caso, se trata de un personaje secundario que cuenta la historia casi siempre en tercera persona, haciendo pocas alusiones a sí mismo. Conserva parte de la autenticidad y sentido personal que también tiene el narrador protagonista, pero el testigo está mucho más centrado en las experiencias y sensaciones del protagonista que en las suyas propias. También tiene la capacidad de narración limitada exclusivamente a lo que él presencia. Un buen ejemplo de narrador testigo es el Doctor Watson en Sherlock Holmes.
  • Narrador en segunda persona: Es un tipo de narración poco frecuente en escritura creativa, y se basa en las constantes alusiones al lector. Se trata de conseguir que parezca que el lector es el protagonista, con todo lo que ello implica. Es una narración difícil de utilizar, ya que conlleva envolver al lector en la historia para que se convierta en el centro de la misma. Por las características de este tipo de narración, lo habitual es que se produzca en tiempo presente.
  • Cambios de narrador: En la literatura actual, es cada vez más frecuente jugar tanto con el tiempo de la trama como con la perspectiva de la misma. En Perdida, por ejemplo, encontramos dos narradores protagonistas que se van intercalando para contarte la historia desde dos perspectivas y en dos tiempos diferentes. En La Chica del Tren, son tres narradoras protagonistas y también en tiempos diferentes. No tengas miedo de jugar con los tipos de narración y crear tus propias versiones y perspectivas, porque de ahí pueden salir las narraciones más originales.

Tiempos en la narración

Uno de los “errores de novato” que se suelen cometer cuando empiezas a escribir, es desatender el tiempo en que se narra la historia. Si no tienes totalmente claro en qué tiempo quieres contar la trama, puedes desviarte sin darte cuenta o caer en contradicciones. La coherencia en los tiempos de la narración es un ingrediente imprescindible a la hora de envolver al lector y conseguir que viva el argumento con realismo. Si te contradices o tienes un descuido, te cargas toda la atmósfera de la historia. Por eso, asegúrate de tener claro este aspecto antes de ponerte a escribir.

  • Narración ulterior o en pasado: El pasado es el tiempo más utilizado en escritura creativa. Sirve para casi cualquier tipo de narrador, y aporta mucha seguridad y comodidad al escribir, pues te permite describir y juzgar libremente sin miedo a perder realismo. Además, es el tiempo al que estamos acostumbrados: cuando le cuentas a alguien algo que has vivido, lo haces en pasado.
  • Narración simultánea o en presente: Trata de contar la acción en el momento en que está pasando. Si se utiliza bien, la narración simultánea puede tener un efecto envolvente muy realista sobre el lector, que se siente como si todo estuviese ocurriendo en ese momento, mientras lo lee. También se puede utilizar en prácticamente todos los tipos de narrador, pero combina muy bien con el narrador protagonista, ya que aumenta la empatía, el suspense y la sensación de realismo.
  • Narración anterior o en futuro: A través de la narración ulterior, contamos la historia antes de que haya pasado. Por motivos obvios, es la menos frecuente y probablemente la más difícil de utilizar. Sí se suele recurrir a ella para pasajes puntuales en la historia o para reflexiones, pero no para narrar un argumento entero.
  • Cambios de tiempo: También puedes jugar con el tiempo e ir cambiándolo, del mismo modo en que lo harías con el narrador. De hecho, a los ejemplos de arriba me remito para demostrar que es habitual cambiar de narrador y de tiempo a la vez. Eso sí: si vas a hacer muchos cambios en el tiempo de la narración, ten muy claro cómo los vas a hacer y cuídalos para no confundir al lector. En este caso, puedo ponerte un ejemplo de mi cosecha: Mi único día sola, relato en el que combino la acción en presente que narra la protagonista según la va viviendo, y los relatos en pasado (también en primera persona) que sirven para dar a conocer su vida y su historia.

Entorno

Aunque el entorno es una decisión totalmente argumental y puede estar más relacionada con el desarrollo que con la base, creo que es importante hacerle una pequeña mención como decisión básica en la creación de la historia.

El entorno es todo lo que envuelve a tu argumento: la época en que ocurre, el lugar -o lugares- en que se desarrolla, la situación social o política, etc. Es importante tener claro este aspecto de la historia, porque será lo que nos permita ubicarnos, tanto a nosotros como al lector. Es verdad que tendrás la oportunidad de elaborarlo en profundidad a la hora de ponerte a escribir la trama, pero es aconsejable que tengas algunas decisiones tomadas de antemano:

  • Época o periodo histórico: Tu historia puede estar ambientada en la Segunda Guerra Mundial, puede ser una distopía futurista o puede tener lugar en el presente. No hay límites a la hora de elegir, pero elige. Es un aspecto básico del argumento que deberás tener claro desde el principio.
  • Lugar de la acción principal: Si bien tu relato puede desarrollarse en diferentes espacios y no es necesario que los tengas todos decididos de antemano, seguro que hay un lugar en concreto que tiene cierto protagonismo. Elegirlo con tiempo te dará cierta ventaja de cara a elaborar la trama más adelante. Por otra parte, deberás escoger desde el principio si la trama va a ocurrir en la Tierra tal y como la conocemos o en algún mundo inventado, en otro planeta, en una dimensión paralela…
  • Otras circunstancias: Cuestiones tales como la situación política o económica, las características culturales del mundo en el que se ambienta la historia o las circunstancias sociales de los protagonistas, pueden parecer secundarias pero no lo son en absoluto. Conocer estos aspectos te permitirá dar forma a la trama con mucha más seguridad. Además, lo creas o no, y por poca importancia que les des en el desarrollo del argumento, forman parte de la esencia de tu historia.

Tono y estilo

No conozco una clasificación oficial de los diferentes tonos de narración, ya que seguramente, existen tantos como personalidades en el mundo. Debido a esto, no puedo guiarte a la hora de elegir el tono o el lenguaje que vas a utilizar en tu escritura, pero sí puedo recordarte que debes elegirlo desde el principio y tenerlo presente durante toda la narración.

A menos que estés intercalando narradores, no puedes pasar directamente de un estilo formal y elegante a un lenguaje coloquial y desenfadado, porque rompes con la uniformidad de la narración y confundes al lector. Elige el estilo de tu narración en función del género, de los protagonistas o de la historia, y acostúmbrate a utilizarlo siempre mientras escribes.

Estructura

Y por último pero no menos importante, la estructura de la narración. Con estructura no me refiero al número de capítulos ni de páginas, sino a algo mucho más amplio.

¿Vas a combinar la narración con el diálogo, o te vas a limitar a narrar y describir? ¿Tu historia tiene una estructura lineal, o has decidido empezar por el final? ¿Vas a contarlo en forma de cartas? ¿Es un diario? ¿Tendrá prólogo y epílogo?

Las diferentes estructuras, formas y versiones que puede tomar una historia son muy variadas, así que tienes un amplio catálogo para decidir. No te cierres puertas y no tengas miedo a elegir una estructura original, pero cuando la hayas elegido, respétala.


¡Hasta aquí la primera parte de la Guía Para Construir Una Historia! La semana que viene continuaré con la segunda parte: los personajes.

Es posible que me haya dejado algo, así que si puedes aportar algún consejo más, no dudes en comentar. Yo también estoy aquí para aprender 🙂

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7 comentarios sobre “Guía para construir una historia, parte I: Decisiones básicas

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