Cómo elegir un narrador, parte I: Tipos de narrador

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Cuando tratamos de construir una historia, siempre parece que lo más grande y lo más difícil es crear la trama y definir los personajes, pero hay mucho más. El tipo de narrador, por ejemplo, es fundamental para darle forma al texto. De él dependerá la manera en que el lector reciba el mensaje, el modo en que sienta la historia, el grado de intriga que perciba y la cercanía que experimente con los personajes. Una historia perfecta sin un narrador bien construido puede echarse a perder por completo.

A la hora de elegir el narrador, las opciones son muy distintas y pueden ser abrumadoras. ¿Quiero narrar la historia en presente o en pasado? ¿Estará en primera persona o en tercera? Y si está en primera, ¿narra el protagonista? ¿O podría elegir otro personaje? ¿Y si hablo en segunda persona y lo narro todo en forma de cartas, por ejemplo?

¡Calma! Como este tema es complicado, he decidido dividirlo en tres partes:

  • Parte I: Tipos de narrador
    Aquí te enseñaré, a grandes rasgos, cuáles son tus opciones y qué ventajas y desventajas tienen.
  • Parte II: Tiempos en la narración
    La semana que viene conoceremos los distintos tiempos en narración y cómo suelen usarse.
  • Parte III: Encuentra la voz para tu historia
    Para terminar y en función de lo que hemos visto en las partes anteriores, te aconsejaré sobre lo que debes tener en cuenta a la hora de quedarte con uno u otro narrador, dependiendo de lo que estés buscando en tu historia.

Narrador en primera persona

Es mi narrador favorito, por el que siento debilidad desde siempre. La primera persona es íntima, personal, tremendamente cercana, y tiene un componente de empatía brutal para el lector.  Pero también tiene algunas desventajas, y es que limita mucho el margen del que dispones para contar las cosas. Un narrador en primera persona solo puede narrar lo que experimenta ese personaje, y si quieres describir algo que está fuera de su campo de visión o de entendimiento, lo tienes difícil.

Además, construir un buen narrador en primera persona es un reto: tienes que darle una voz propia y bien definida a ese personaje y usarla todo el rato, pase lo que pase, sin salirte de ella. Eso sí, si lo consigues, el resultado puede ser magnífico. Recuerda, además, que el narrador en primera persona no tiene por qué ser el protagonista de la historia; puede estar todo contado por un personaje secundario (narrador testigo).

Algunos ejemplos de narrador en primera persona son Katniss, la protagonista de Los Juegos del Hambre (Suzanne Collins), o el Doctor Watson en las novelas de Sherlock Holmes (Arthur Conan Doyle), como narrador testigo.

Narrador en segunda persona

Este narrador se diferencia de la primera persona en que no se trata solo de su pensamiento, sino que le está contando la historia a alguien. Además, el narrador en segunda persona puede no formar parte de la historia, y la narración puede hacerse de manera directa o a través de algún medio, como por ejemplo, cartas. Tiene una dificultad similar a la de la primera persona (si el que habla es un personaje, tienes que tener su voz igual de bien definida), pero también da mucho juego a la hora de elegir a quién te diriges o cómo te diriges. Se han hecho experimentos geniales en literatura con la segunda persona, así que no tengas miedo a probarla.

Un ejemplo muy conocido del narrador en segunda persona es Aura (Carlos Fuentes).

Narrador en tercera persona

Es el estilo más clásico de narración, pero tiene muchísimas variantes. El narrador en tercera persona puede ser tan cercano o tan lejano a los personajes como tú quieras, y puede conocer tanta información como decidas. Además, no forma parte de la historia, está fuera de la misma.
Los principales tipos de narrador en tercera persona son:

Narrador omnisciente: Sabe todo lo que ha pasado, lo que pasa y lo que pasará. Se mantiene a la misma distancia de todos los personajes y cuenta los hechos de manera bastante objetiva, sin hacer juicios de valor.

Narrador equisciente: Parece omnisciente, pero en realidad está pegado a un personaje en concreto. Aunque puede contar más cosas que el narrador en primera persona, sigue estando limitado a lo que le pasa al personaje al que sigue. Es como una cámara de cine que se pega a un actor en concreto, así que solo vemos lo que pasa a su alrededor.

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Por ejemplo, un narrador en tercera persona lo tenemos en El Señor de los Anillos (J.R.R. Tolkien).


Estos son los tipos de narrador contados a grandes rasgos, pero dentro de cada uno puede haber mil versiones. No tengas miedo a experimentar a la hora de usar el narrador, y sobre todo, no te quedes solo con aquello a lo que estás acostumbrado. Cada tipo de narrador puede aportarle un valor diferente a tus historias, y merece la pena experimentar con todos ellos para conocer su potencial.

Nos vemos la semana que viene con los tiempos de narración.
¡Hasta entonces, sigue escribiendo!

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2 comentarios en “Cómo elegir un narrador, parte I: Tipos de narrador

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