No necesitas más tiempo para escribir más

Lo sé, me la he jugado un poco con este título tan contundente, y seguramente el primer impulso de cualquier lector sea enumerarme una lista de razones por las que tener tiempo es importante para la escritura. Pero mira, hemos venido a jugar.

Y no es que tener más tiempo no sea importante para escribir. Lo es, igual que es importante tener un ordenador decente, un poco de tranquilidad y una idea. Pero existe la opinión generalizada de que tener tiempo es lo más importante, y quiero desmentir eso. Para ello, me voy a basar en tres supuestos (que en realidad son experiencias reales vividas por mí, así que no hay nada que suponer: pero me gusta el término, suena a experimento científico).

Supuesto A)

Tras terminar la carrera pasé cerca de tres años en paro, de los cuales uno fue de paro absoluto, es decir, sin estudiar ni hacer actividades alternativas. El paro es la situación más deprimente que he experimentado, pero también es la máxima expresión de tener tiempo para hacer cosas. Debes dedicar unas horas al día a la búsqueda de trabajo, pero aún así, te suele quedar mucho tiempo para formación, para hacer ejercicio o para descansar, simplemente. Yo tenía alrededor de seis horas en blanco en el día, ¿y a qué iba a dedicarlas? Obviamente, a escribir. Creé un proyecto, me puse unos objetivos, hice todo lo que se supone que se debe hacer.

Vale, hasta ahí el supuesto A. En vez de contaros directamente cómo termina, voy a hablar un poco del siguiente supuesto.

Supuesto B)

Después de un año en paro, decidí empezar a prepararme unas oposiciones. Lo hacía exclusivamente por la perspectiva de un puesto fijo (spoiler: sale mal), pero eso es irrelevante. El caso es que todo lo que tenía que hacer en el día era estudiar y escribir. No tenía trabajo y no me había apuntado a una academia, así que disponía de todo el día para autogestionarme. Y como yo no soy capaz de estudiar más de ocho horas sin sufrir un colapso, casi siempre me quedaba algo de tiempo al final del día para escribir. Solía programarme unas dos horas al día de escritura, que es un objetivo bastante realista, y a veces incluso podía aspirar a tres.

Supuesto C)

La actualidad. A día de hoy, trabajo 35 horas a la semana (de lunes a sábado), voy al gimnasio unas tres veces y tengo la misma vida social o más que en los supuestos anteriores. El tiempo que me queda al día para escribir es de, casi siempre, una hora. Voy a repetir esto para que cale bien: el tiempo que me queda al día para escribir es de, casi siempre, una hora. Algunos días sueltos en el mes consigo sacar una hora y media, casi nunca llego a dos, y con frecuencia me quedo en los 45 minutos. A veces, a la desesperada, escribo 30 minutos y ya está, porque no me da para más.

Muy bien, ya tenemos los tres supuestos:

  • Supuesto A: Lara está en paro total y puede dedicar de seis a ocho horas al día a la escritura.
  • Supuesto B: Lara está opositando y puede dedicar dos o tres horas al día a la escritura.
  • Supuesto C: Lara está a tope de tareas y apenas puede sacar una hora al día para escribir.

Lo lógico sería pensar que mi productividad como escritora es mayor en el supuesto A que en el supuesto B, y en el supuesto B que en el supuesto C.

Sorpresa: no es así. A día de hoy, sumida totalmente en las particularidades del supuesto C, estoy escribiendo mucho más a la semana de lo que jamás he escrito en mi vida.

Lo repito para que cale: a día de hoy, con mis 35 horas de trabajo y otras tareas para hacer, estoy escribiendo mucho más a la semana de lo que jamás he escrito en mi vida.

¿A qué se debe esto? 

Seguramente a muchos factores: tengo la suerte de que mi trabajo está muy relacionado con la escritura y eso me estimula. Además, en los últimos años, he hecho cursos, me he formado en escritura, lo cual me ha hecho más capaz y por lo tanto, más productiva.

Sin embargo, mi teoría principal es que cuanto menos tiempo tienes, más se esfuerza tu cerebro por aprovecharlo. Esta teoría surgió a raíz de ver a otras personas que disponían de más tiempo que yo, y aún así, no llegaban a escribir mucho más. Por supuesto, estoy hablando de casos concretos y cada persona es un mundo. Además, me estoy basando en términos de palabras diarias, que no es un criterio muy fiable porque cada uno tiene su ritmo, pero por algo que tenemos que guiarnos.

El caso es que más de una vez he tenido la siguiente conversación:

—¿Pero cómo has sacado 700 palabras en una hora si yo he estado toda la tarde y a duras penas he llegado a 1.000?

—Pues porque yo solo tenía una hora.

Ya está. Ese es el truco.

Solo tengo una hora, así que más me vale que sea una hora super productiva, porque si no, no avanzaría nada nunca. Cuando estaba en paro o con oposiciones, tenía más tiempo y por lo tanto me relajaba: mi cerebro sabía que si la primera hora no era productiva, podría serlo la segunda, y si no, la tercera, y así hasta el final del día. Actualmente, mi cerebro sabe que la hora que tengo es la hora que tengo, y durante ese tiempo lo da todo para generar la máxima productividad. De hecho, he comprobado que los domingos y festivos, que tengo más horas para escribir, en general, no llego a sacar mucho más que el resto de los días, porque después de una hora, mi cerebro se empieza a cansar y voy mucho más despacio.

¿Qué es lo que quiero decir con esto? Que si yo he podido educar a mi cabeza para que una hora de escritura al día sea suficiente, cualquiera puede hacerlo. No necesitas más tiempo, lo que necesitas es una rutina. Es decir, constancia. Sé que esto está un poco manido y que es el típico consejo de coach motivacional, pero el caso es que es verdad.

También sé que hay casos complicados en los que adquirir una rutina o sacar si quiera una hora (o media) de escritura es mucho más difícil de lo que ha sido para mí, pero creo que en mayor o menor medida, todo el mundo puede beneficiarse de la idea de que se puede educar a nuestro cerebro para concentrar la productividad.

Así que ya sabes, te animo a hacerlo 🙂 Y si quieres, también, puedes dejarme en los comentarios lo que haces tú para ser más productivo en la escritura.

¡Nos vemos a la próxima!

David-Rueda-Ilustracion-mujer-tiempo

Esta ilustración tan bonita es de David Rueda. Podéis ver más en su web: http://davidrueda.es

 

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