Seis cosas que odio de la Feria del Libro

Ya es época de Feria del Libro y yo sé lo que estás pensando:

“Qué suplicio, ¿por qué nadie habla del suplicio que es esto?”

Y tienes toda la razón. Por eso he venido en tu ayuda, a enumerar de una vez por todas cada una de las cosas horribles que tiene la feria. Y ojo, todo con datos contrastados e información documentada, muy bien explicadito. Allá vamos.

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No tengo nada que enseñarte

Llevo desde marzo de 2019 sin publicar nada por aquí, y antes de eso, desde octubre de 2018, lo cual no deja de ser irónico teniendo en cuenta la frecuencia (casi diaria) con la que me digo a mí misma: voy a retomar el blog.

Estoy probando una nueva estrategia para las ocasiones en las que me propongo algo muchas veces y no lo hago: en lugar de culparme y pensar dios-mío-qué-desastre-otra-vez-madura-ya-Lara-por-favor-no-te-da-vergüenza, me pregunto a mí misma por qué. Si hay algo que está fallando, si hay algo que no me motiva o algo que no estoy enfocando correctamente. Gracias a eso, me he dado cuenta de que hacía mucho tiempo que el blog me suponía un esfuerzo excesivo. Sigue leyendo “No tengo nada que enseñarte”

Un texto para días bonitos como el 8 de marzo

Hay algo jodidamente bonito en estos días. Una especie de orgullo sutil, una complicidad, una sensación de poderlo todo.

Te cruzas con otra mujer y te preguntas si en unas horas estará pisando tu mismo suelo, gritando tus mismas consignas, luciendo tu mismo violeta. Te dices que sí, que seguro que sí, y te sonríes. Te dices también que quizá ella haya pensado lo mismo y se haya sonreído, y de repente es como si os conocierais de toda la vida, como si el mundo os hubiese traído a este momento para compartir algo tan grande y tan loco como una causa justa. Sigue leyendo “Un texto para días bonitos como el 8 de marzo”

Cinco distopías que deberías leer

brazil

Durante el último año me he estado poniendo las pilas con las distopías literarias, no solo para inspirarme a la hora de trabajar en mi novela, sino porque el género, si es que se lo puede considerar tal, me ha llamado la atención desde siempre.

Una distopía viene a ser lo contrario de una utopía, es decir: una sociedad ficticia indeseable. De hecho, el otro término para distopía es antiutopía. Se asocia principalmente al género de la ciencia-ficción porque tiene muchas características en común: la sociedad reflejada es posible, aunque sea remotamente, y sirve de contexto negativo o catastrófico para la trama principal.

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Cuando la luna de Ananta se apaga

           Mía está pisando el suelo de Ananta por primera vez. Cierra los ojos, tratando de captar los nuevos olores, de sentir el nuevo aire y de palpar la nueva tierra bajo sus pies. Y los abre enseguida, desconcertada. Nada de lo que huele, siente o palpa hace que se sienta lejos de la Tierra. Sobre su cabeza, en lo alto, un enorme cartel iluminado reza en letras blancas:

Bienvenidos a la Gran Feria de Ananta.
Llevamos diez años convirtiendo cualquier planeta en tu hogar.
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#EllasEnLosLibros: Las chicas de Rowling

Hace tiempo que quería recuperar el tema #EllasEnLosLibros, y como este año se ha celebrado el 20 aniversario de la publicación de “Harry Potter y la piedra filosofal” y además, la expo está pasando por Madrid, he pensado que es el momento perfecto para hablar de los personajes femeninos de la saga Harry Potter. Si bien J. K. Rowling no tiene fama de ser la autora más rompedora en materia de género en sus personajes, sí puede presumir de haber creado no uno, sino muchos personajes femeninos valiosos para la literatura y para las mujeres que los leen. Y no necesariamente desde una intención de transgredir, sino con toda la naturalidad que conlleva ser consciente de que las mujeres en los libros pueden ser mucho más que princesas en apuros u objetivos románticos. Sigue leyendo “#EllasEnLosLibros: Las chicas de Rowling”

Si puedes hacer más, hazlo

Dos meses y medio sin publicar en el blog es mucho tiempo para mí. Y ya me vale, porque después de haber conseguido mantener cierta constancia en las publicaciones, esto es todo un paso atrás. Pero es por buenas razones. Por razones positivas.

Después de un periodo de desorden intenso, con los dos empleos a la vez y sacando ratos sueltos para escribir, puedo decir que mi situación se ha estabilizado. Ahora tengo un solo trabajo —uno que disfruto, relacionado con lo que me gusta—, un horario fijo y algunas horas disponibles para escribir en condiciones. Y aunque tengo varias entradas sobre lectura y escritura pendientes de publicar, he decidido dedicar este post a hablar de lo que he aprendido durante los últimos meses de actividad constante. Sigue leyendo “Si puedes hacer más, hazlo”