Cuando la luna de Ananta se apaga

           Mía está pisando el suelo de Ananta por primera vez. Cierra los ojos, tratando de captar los nuevos olores, de sentir el nuevo aire y de palpar la nueva tierra bajo sus pies. Y los abre enseguida, desconcertada. Nada de lo que huele, siente o palpa hace que se sienta lejos de la Tierra. Sobre su cabeza, en lo alto, un enorme cartel iluminado reza en letras blancas:

Bienvenidos a la Gran Feria de Ananta.
Llevamos diez años convirtiendo cualquier planeta en tu hogar.
Seguir leyendo “Cuando la luna de Ananta se apaga”

Anuncios